Casos como la colusión siguen en la memoria de los chilenos y se han vistos reflotados en las manifestaciones. Ante ello, según los expertos, resulta fundamental reforzar los protocolos internos para que la corrupción no afecte a las organizaciones.

Fuente: El Dínamos

A más de un mes de la crisis social, una de las demandas solicitadas por parte de los chilenos ha sido poner fin de la impunidad a los delitos de corrupción y colusión en los que se ha visto envuelto el sector privado.

De hecho, desde la clase política se alista una “agenda antiabusos”, a través de la cual se analizan penas más duras e incluso cárcel para las personas que incurran en estas faltas. De forma adicional, Chile Transparente estima que es necesario crear una fiscalía especializada de alta complejidad en materia de corrupción y modernizar los sistemas de investigación.

Sin embargo, más allá de las penas, ¿qué pueden hacer las empresas para mejorar su prestigio, reivindicarse ante la ciudadanía y tomar la iniciativa en estos casos?

Para Susana Sierra, socia y directora ejecutiva de BH Compliance y vicepresidenta de Chile Transparente, la recomendación apunta a que las empresas se anticipen a estas políticas, ya que la corrupción puede permear las organizaciones cuando las institucionalidad está débil.

Específicamente, y con el fin de mejorar la alicaída reputación, la experta entrega las siguientes recomendaciones:

Transparencia ante todo: una de las principales molestias de las personas es la desconfianza en las empresas e instituciones. Para mejorar este ítem un aspecto básico es transparentar el mayor número de acciones de las empresas hacia la ciudadanía.

Rol del directorio: el compromiso del directorio tiene que ser transversal y enfático. Los gobiernos corporativos deben partir por dar el ejemplo y bajar la información a todas las esferas que componen una empresa, incluyendo un reporte para el oficial de cumplimiento. En resumen, dejar en evidencia que hicieron todo lo posible por evitar cualquier acto corrupto.

Modelo de Prevención del Delito: según la legislación chilena este ítem consiste de forma textual, “en un conjunto de diversas herramientas y actividades de control que se realizan sobre los procesos o actividades que se encuentran expuestas a los riesgos de comisión de los delitos”. Este modelo debe estar incluido en la estrategia de la empresa, y su responsabilidad recae principalmente en su director y la alta dirección.

Castigos reales: cumplimiento efectivo de los castigos en quienes incurren en este tipo de delitos, con ningún beneficio ni medidas a media máquina. En la calle piden que estos delitos tengan cárcel, y las medidas tienen que ser duras.

Revisión de controles de áreas comerciales y de proveedores: en este momento es muy importante verificar los controles que se están aplicando en el área comercial y de proveedores, para reforzarlos y asegurar que no existan flancos.

Canal de denuncias efectivo: es fundamental entregar a los colaboradores un espacio seguro y de forma anónima en el cual puedan denunciar alguna falta en los protocolos. Este instrumento actúa de forma disuasiva a la corrupción y además puede prevenir que un caso llegue a un estado crítico

Capacitaciones por área: cada división del negocio tiene que conocer a fondo los riesgos de cometer delitos de corrupción, por lo cual es muy importante contar con capacitaciones aplicadas por área.

“En estos tiempos turbulentos, es importante aplicar este tipo de medidas para todo tipo de empresas. También resaltar el compromiso en todos los niveles directivos, así como traspasar seguridad y tranquilidad a los trabajadores. Esto es clave, ya que la desesperación e incertidumbre, sentimientos propios y normales en este tipo de crisis sociales, conllevan mayores riesgos de incurrir en la corrupción”, finalizó la directora ejecutiva de BH Compliance.