«La corrupción no siempre está vinculada a entrega de dinero.También lo está a otras acciones: por ejemplo, la invitación a un viaje de negocios que incluye a la familia y noches de hotel adicionales, o a la entrega de regalos costosos. Estas malas prácticas pueden realizarse entre funcionarios de nivel medio y no sólo entre los más altos ejecutivos de las organizaciones. Ahí hay una importante oportunidad de mejora: las empresas no deben esperar a que se promulgue una ley que los sancione para empezar a preocuparse de esos temas».